Salto en paracaídas

Llevaba intentando ir a saltar en paracaídas desde hacía algún tiempo, y más aún después de una amiga me dijo que ella se había tirado para su cumple. Lo intenté antes de irme de vacaciones a Asia, con resultados desastrosos: mucha gente se apuntó en un principio, pero a la hora de la verdad, les entró canguelo y todos se rajaron.

Después de volver de vacaciones prácticamente había dado por perdido el ir a saltar. Curiosamente, una día cualquier estabamos hablando durante la comida algunos del curro cuando uno de ellos mencionó que iba a ir ese fin de semana a saltar. Pregunté si me podía apuntar, me dijo que sí, y listo. Desde luego, bastante más fácil que el primer intento: en cosa de 5 minutos estaba todo arreglado. Así que el 11 de Agosto de 2007 fuimos a Pepperell, MA, a saltar desde un avioncito.

Saltar en sí es cosa de 3 ó 4 minutos. La preparación, en cambio, lleva más de una hora. Empieza cuando nos meten en una habitación con una tele donde nos meten un rollo legal tremendo. En resumidas cuentas, no se hacen responsables de nada si las cosas no salen bien, aunque sea su culpa. Y luego tenemos que firmar cantidad de papeles diciendo que no los haremos responsables, que hacemos esto porque nos da la gana, etc. Total, un rollo tremendo, pero al menos la gente se lo tomaba con humor porque todo eran chistes.

Después de esta alegre introducción al deporte, fuimos a ponernos el equipo. Es básicamente un mono y un arnés con el que te atas a la otra persona (el salto es en tandem, no te dejan tirarte sólo a la primera. Sabios que son). Lo más curiosos es el gorrito que te dan, que parece salido de la segunda guerra mundial. Finalmente unas gafas para poder ver.

El salto en sí no es tan violento como uno creería. Primero nos subimos al avión y ahí nos ataron al tipo con el que ibamos a saltar. Subimos hasta llegar a 11.000 pies de altura (unos 3350 metros, se dice pronto), pero como se tardan unos minutos en llegar, los instructores se ponen hasta las botas tomandonos el pelo. Que si han aprendido del último porrazo, que si esta vez se han acordado de atar todos los cinturones… Total, que una vez llegamos a la altitud correcta, nos vamos a la puerta y nos ponemos mirando hacia afuera. Delante mío saltó el tipo con la cámara y luego saltamos nosotros y… muy suave la cosa. Da más impresión la primera caída en una montaña rusa. No hay una gran sensación de estar cayendo y lo más que se siente es el viento a toda caña. Tampoco hay sensación de estar yendo hacia el suelo a toda velocidad debido a la altitud. Pero la sensación de ir a toda velocidad a través del viento es increíble.

La parte más dura de todo el salto es cuando se abre el paracaídas porque da un buen tirón para arriba. Pero una vez se ha abierto el paracaídas el resto de la bajada es super suava y relajada. Y con unas vistas increíbles, no hay nada como ver hacia el horizonte desde un par de miles de metros sin nada de por medio. Se veía claramente Boston a lo lejos, con el mar de fondo, y en la dirección opuesta las White Mountains en New Hampshire.

Como dice el refrán, una imágen vale más que mil palabras, y un vídeo es como si te las leyeran en voz alta. Así que aquí están las fotos (sorry, ahora mismo no funcionan) y el vídeo para complementar el rollo de arriba. Aunque no hay nada como hacerlo de verdad (es mi sutil manera de recomendar la actividad).

 

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